Monday, June 6, 2011
Cien Años de Soledad (Reseña)
“Es como si el tiempo diera vueltas y hubiéramos vuelto al principio.” Con esas palabras Úrsula se da cuenta de que los hechos en Macondo siempre se repiten y que los destinos son inevitables.
Cualquier persona que ha leido un texto de Gabriel García Márquez sabe lo insólito que son. ¿En cuales otros cuentos tienen relaciones repetitivos entre la familia? En cuales otros cuentos se empieza pestes de insomnio? En cuales otros cuentos los personajes se quedan tan enredados que se terminan olvidados? Quién más que García Márquez puede imaginar todo esto? Su estilo y la manera de expresar los eventos son tan detallados que nos hace sentir con los cinco sentidos como si estuvieramos estado ahí junto con el Coronel Aureliano. Además, el modo en que se empieza y temina el libro es simplemente fabuloso. La novela empieza con José Arcadio Buendía y Úrsula, las que fundan a Macondo. Después de tener hijos, el pueblo empieza a crecer y crecer. El tiempo va transcurriendo y poquito a poquito los personajes se envejecen y son olvidados. En esa manera, Gabo sigue cambiando los personajes principales, cada uno representando defectos o aspectos de los humanos. Mientras el comienzo te da una curiosidad que te hace pasar las páginas involuntariamente, el final te deja anonadado; te deja ahogando en un tsunami de su propios pensamientos.
El libro ‘Cien años de soledad’ es la pieza maestra de Gabriel García Márquez que se trata de un pueblo ficticio llamado Macondo. Como muchos otros pueblos olvidados en Colombia, la historia de Macondo es muy simple: se nace, se reproduce, se crece y se muere. Sin embargo, García Márquez exitosamente nos hace enterarnos en su libro con su toque de realismo mágico. Aunque el tema se parezca un poquito aburrido, el estilo narrativo y los detalles pequeños del autor es lo que atrae a los lectores. El libro tiene tantos episodios entre sí mismo que se crea un tono cotidiano, pero al mismo tiempo fantástico. El autor hace que estos episodios se sigan sumando para crear una historia muy fluida y extraordinaria llenos de sorpresas.
La historia en general se puede parecer solo como un pueblo y cien años de su historia, pero atravez de esto, García Márquez nos muestra que el mundo en donde vivimos nosotros no es tan diferente a lo de Macondo. Úrsula sigue mencionando repetitivamente durante la novela que los eventos de Macondo se seguían repetiendo, mostrando el sentido del tiempo cíclico y que siempre pasaba lo mismo otra vez y otra vez. Los humanos siempre están cometiendo los mismos errores que sus antecedentes (como la guerra). Atravez de su novela eccéntrico, el autor nos da el mensaje de que si no cambiamos y no aprendemos de nuestros mal hechos del pasado, nos terminaremos matandonos a nuestro mismos y todo se repetirá otra vez y otra vez.
Aunque los nombres de los personajes se confunde un poquito al lector, la historia en general era muy fabuloso e interesante porque Gabriel García Marquez hace que muchas cosas mágicas se parezcan reales. Por eso, el libro se clasificaría nueve estrellas sobre diez. El libro no debería ser recomendado a niños pequeños, no sólo porque hay muchas relaciones inapropiados y guerras repugnantes dentro la historia, pero también porque sería difícil entender todos los temas y pensamientos de Gabriel García Marquez cifrado adentro de la novela; parece que el autor escribió muchas partes del libro a propòsito para mandar un mensaje a los lectores. “Es como si el tiempo diera vueltas y hubiéramos vuelto al principio.”
Posted by Nack Kyoo Jung at 10:39 PM 0 comments
Huele a pizza
El olor de pizza recién horneada se me llegaba desde el Archie’s que quedaba cerca de mí. Ya casi pasaba diez minutos desde mi llegada a Usaquén. Estaba esperando a mis amigos. El plan era encontrarnos al frente de Archie´s, darnos una vuelta en el mercado, y comer almuerzo juntos al final. Siempre llego primero que todos los otros cuando hay un plan, y supongo que es porque los que viven aquí no siempre son tan puntuales. Si una reunión es a las 11:00, llegan a las 12:00, y para decir la verdad, no he podido adaptar. La música producido por un señor venía de su flauta misteriosa que llenaba toda la plaza con una melodía alegre y calmante. En mi lado izquierdo, estaban empezando el mercado de pulgas; lo hacían todos los domingos. Miré hacia la derecha y vi que llegaban Nack junto con una amiga.
Llamé un taxi y fui volando hacia la casa de una amiga. Esperándola, miré mi reloj. Tenía una cita con mis amigos a las once pero ya eran las 11:05. Creo que ya tengo la cultura colombiana dentro de mí. Finalmente apareció mi amiga y se montó en el taxi para irnos juntos. Cuando llegamos, fuimos corriendo hacia el Archie´s de la plaza. Una música ambiental se aumentaba de volumen por cada paso que hacíamos sobre las piedras irregulares. El olor también se cambiaba por cada restaurante que pasábamos. Desde pan, arepas, mazorcas, empanadas, hamburguesas hasta que llegamos a un olor fuerte de pizza y spaghetti. Ahí estaba mi amigo Jae, esperándonos con una sonrisa enorme; él siempre era puntual.
El mercado estaba toteado de personas. Las tiendas se desarrollaban infinitivamente, o al menos se veía así. Caminando hacia lo desconocido, el olor de la pizza se mezcló con otros aromas y desapareció. Mientras caminábamos, mis ojos estaban inquietos y impacientes para ver lo que estaba en la siguiente mesa. Habían artesanías, juguetes, colchones, perfumenes y comida. Decidimos parar en una tienda con perfumenes naturales, lo cuales tenían una deliciosa fragancia. Dejé que la esencia me llenara mis pensamientos, y decidí relajarme.
El mercado de pulgas ya había comenzado. Era imposible ir de una tienda al otro sin chocarse con alguien en el camino. Mientras que mis amigos estaban ocupados probando unas fragancias naturales combustibles, yo me fui a la tienda a lado. Había miles de rompecabezas en 3D y escogí uno para tratar de resolverlo porque se veía muy fácil. Era solamente un nudo de tres objetos metálicos que se tenía que separar. Pero, despues de aproximadamente veinte intentos, logré sacar una. Estresado, decidí irme a una tienda de sombreros y cachuchas. Me llamó mucho la atención uno que era medio café y medio negro. Quería quedarme más, pero me estaban esperando para avanzarnos.
Fue como si había un otro mundo para explorar, y fue más grande que la de abajo. Podía ver tiendas con plantas, relojes, ropa, y mucho más. Compramos unos churros y lo compartimos entre nosotros, y en mi opinion, fue mejor que el churro que comí en Panamá el mes pasado. A Nack le gustó un sombrero pero no sabía si lo quería comprarlo o no. Seguimos viendo todos los exposiciones, hasta que el hambre nos hizo salir para almuerzo. Mientras bajábamos, había unos de esos hombres que movían sólo si le daban monedas, solo que no fue un hombre, fue un extraterrestre. Le damos un moneda y nos llenamos de risa cuando el extraterrestre decidió asustarnos. Después, fuimos a Olivetti’s, donde ordenamos pizza y podiamos converser sobre lo que sea. Para postre, fuimos a una pequeña tienda, donde nuestro grupo separamos: Algunos querían ir a comprar algo, Nack también, pero yo me quedé en la tienda a comer una torta con una amiga. Fue delicioso, con su color café y un sabor no tan dulce.
Después de un largo rato caminando por todo el mercado, decidimos ir devuelta a la plaza para comer almuerzo. Queríamos ir a Olivetti`s, pero algo nos llamó la atención: uno tenía que ser ciego para no darse cuenta de la presencia del monstruo gigantesco a lado de la entrada. Al principio parecía como una estatua inmóvil, pero cuando mi amiga atrevió acercarse, empezó a mover y nos sorprendió con un pito que escondía debajo de su disfraz. Tratamos de entrevistarlo pero sólo nos respondía devuelta en una idioma extraña, inventado por él. Nos rendimos y fuimos al restaurante a comer pizza y pasta. Despues, todos se fueron a una pastelería cercana para terminar el almuerzo con un postre bien rico excepto yo. Tenía que comprar el sombrero que había visto al principio. Salí de la pastelería con uno de mis amigos justo cuando empezó a llover poquito a poquito. Empezamos a correr hacia el mercado hasta que llegamos empapados al vendedor de sombreros. Compré mi sombrero felizmente y nos devolvimos a la pastelería.
Finalmente, nos fuimos devuelta a la casa. Obviamente teníamos dos puntos de vistas diferentes pero notamos algo en común. El dinero no era algo que los vendedores querían tanto. Lo único que les importaban era la felicidad y satisfacción ante sus obras que vendían a la gente.
Posted by Nack Kyoo Jung at 10:36 PM 0 comments
La bicicleta
Era solamente una bicicleta. ¿Pero yo qué hago? Sólo tenía seis años y no sabía montarlo sin la ayuda de otros. Como cualquier otro día en Caracas, hacía mucho sol. Era un domingo: mi papá estaba ocupado viendo la televisión mientras mi mamá preparaba comida en la cocina. No tenía nada que hacer. Decidí ir al cuarto de mi hermano y le pregunté si quería hacer algo conmigo. Normalmente me diría no e ignorarme porque casi siempre tenía muchas tareas para el colegio, pero hoy me contestó, ¨Sí! Que aburrido acá! Montamos biciletas?
Yo ya estaba esperando afuera de mi apartamento, entretenido por el paisaje que veía. Vivía en un barrio pequeño con muchos árboles grandes y viejos, calles muy vacías y había un parque chiquito para niños. Se abrió el garaje y por fin salió mi hermano con una bicicleta BMX azul. Lo trajo rápidamente hacia mí para que montara primero en el asiento de atrás. Con mucho entusiasmo, mi hermano también la montó y empezó a acelerar la bicicleta. Al principio, sólo daba vueltas alrededor de nuestro apartamento, pero se cansó de eso y decidió ir por la calle. Cogí al hombro de mi hermano fuertemente para no caerme. Todo iba bien hasta que mi hermano empezó a acelerar mucho más rápido que no se dio cuenta de una grieta (mejor dicho un hueco gigante) en el suelo. En el momento en que tocó la grieta, nos fuimos volando hacia arriba. Se sentía como una montaña rusa, solo que éste no era tan divertido. En unos instantes, caí al piso y ya salía el líquido rojo de terror en ambas rodillas. Al principio, no sentí nada. Pero después, empecé a sentir una mezcla entre ardiente, doloroso y sin fuerza para caminar. Por el asusto, mi hermano paró, dejó la bicicleta donde estaba y me llevó de inmediato corriendo devuelta a la casa.
Recuerdo perfectamente la cara asustada que hizo mi mamá al verme. Sin pensar, trajo alcohol y miles de curas para curarme. Ahora que lo pienso, no era nada tan grave, excepto que olvidamos de ir por la bicicleta otra vez y lo dejamos botado. En esos tiempos, yo era muy pequeño y exageraba mucho que todos me cuidaban. Pero hasta hoy aún tengo cicatrices en mis rodillas para recordar y no olvidar de ese día.
Posted by Nack Kyoo Jung at 10:35 PM 0 comments
Por un país al alcance de Juan David
Me desperté con la alarma de mi celular. Era un miércoles. Después de salir de la ducha, mi mamá me preparó unos huevos fritos y salchichas para que comiera antes de ir al colegio. Devoré mi desayuno y me fui corriendo abajo por las escaleras de mi apartamento para coger mi ruta porque el ascensor estaba en el piso 12 y yo vivía en el tercero. Me senté en la silla más cercana de la puerta del bus y saqué mi iPod para escuchar música durante mi viaje corto hacia el colegio. Llegué a la escuela y saludé a mis amigos. Ya era hora de ir a clases y tenía Español. Una vida muy normal como de cualquier otro niño en Colombia, pensarían ustedes. Pero ese día, la clase de Español tenía una visita al Hogar Nueva Granada para conocer y hacer una actividad con los niños. Allí es donde conocí a Juan David.
Ese mismo miércoles, Juan David se levantó con la llamada de su mamá. Le gritaba que ya estaba tarde para el colegio. Se levantó inmediatamente y se fue a lavar su cara. Cogió un poquito de cereal de la cocina y salió corriendo de su casa pequeña, esquivando los charcos adentro de la casa que se formó por una gotera de la lluvia de la noche anterior. Oyendo los ladrados de los perros de la calle de vez en cuando, Juan David finalmente llegó a la escuela sin aire por tanto correr. La profesora estaba contando de que unos estudiantes del Colegio Nueva Granada iban a visitar para hacer una actividad juntos. Mientras esperaban la llegada, Juan David jugaba y molestaba con sus amigos de la clase. Después de unos pocos minutos, empezaron a llegar los estudiantes. Juan David se sentó en su asiento y esperaba hasta que uno de los estudiantes llegara a su puesto, hasta que un niño asiático se acercó a su escritorio.
Aprendí mucho a través de la vida de Juan David. Como todos nosotros cuando teníamos siete años, Juan David le gusta ver la televisión. No tiene muchos opciones para escoger un programa preferida porque su televisión sólo tiene tres canales, pero su caricatura favorita es Scooby-Doo. Después de que su papá lo abandonó y se fue a un lugar desconocido en Chile, su mamá tampoco soporta mucho al crecimiento ni la educación de él. Pero, aunque Juan David no vive en una de las mejores condiciones, no es tan diferente que nosotros. Él también tiene sueños y deseos como cualquier otro. Por todo lo que ha pasado durante su vida, su sueño cuando sea grande es ser una policía porque le gustaría capturar a los villanos y parar la injusticia que hay en Colombia. Ustedes creen que hay injusticia en Colombia? Como dice Gabriel García Marquez, Colombia se ve maravilloso por afuera, pero no todo es bonito y espectacular por dentro.
Sabían que Colombia es uno de los países con más abandonos? Sabían que 4.7% de los niños menores de 18 en Colombia son huérfanos y 35.4% no conviven con sus padres? Sabían que 13% de los niños mayores de 5 años en Colombia no tienen educación escolar, y el razón principal es sólo por la falta de soporte de los papás? Y creen que esto es algo que podemos ignorar porque no pasa en el alrededor de nosotros pero la verdad es que en Antioquia, Valle del Cauca y aquí, en Bogotá, es donde más ocurren el abandono. Los estratos 1, 2 y 3 cubren 84,7% de Bogotá. El estrato 6, como la mayoría de nosotros, sólo cubrimos 1,7% de todo Bogotá. Como puede ser que vivimos casi todas nuestras vidas en una ciudad y sólo poder conocer el lado fantástico de 1,7%? Si quieren ver la realidad, deben salir de ese hueco de fantasía y abrir los ojos ante el 84.7% del mundo en que viven y quizás podrían sacar la gente de sus miserias ayudándoles en sus problemas, aunque sean cosas pequeñas.
Como Juan David, también tengo un sueño. Sueño que poco a poco, el 84.7% se vaya cambiando hacia el 1.7% (y viceversa) hasta que un día, toda la pobreza de la realidad actual sea convertido a fantasía y que la realidad del futuro sea todo lo fantástico que hay actualmente del 1.7%. Lo más importante que aprendí de Juan David es que esto sí es posible. Aunque él vive en muy bajos recursos y tiene una vida muy duro e infeliz, me sonreía mientras que pintaba junto conmigo, un dibujo de una policía. Era una señal de felicidad, de valentía, de esperanza. Era la señal de que todo sí es posible de lograr.
Posted by Nack Kyoo Jung at 10:34 PM 0 comments
La última receta
“Papá, me pasas la sal?” preguntó Ramón, masticando monstruosamente un pedazo gigante de carne medio cocida. Era muy raro, a mí no me gustaba tanto la carne cuando tenía seis años. A esa edad yo vivía en Chile. No comía tanto, solamente me importaba que mis comidas estuvieran acompañadas por una gaseosa. No hubiera podido sobrevivir mi infancia sin Fanta, una bebida de naranja.
Me quité mi chaqueta porque hacía demasiado calor: siempre había mucho sol en Caracas. Sudando y respirando profundamente, tomé un vaso entero de agua y seguí jugando a las escondidas con mis amigos. No creo que hubiera sobrevivido mi vida sin ellos. Siempre tuve que estar con amigos para sentirme cómodo. Ya era hora de almuerzo. El tiempo siempre volaba porque me gustaba mucho las clases. Abrí mi lonchera y saqué los papa chips de barbeque y el jugito tutti fruti. Las papas se acabaron en un instante porque compartí con mis amigos. En realidad no me importaba, solo tenía sed otra vez. Miré la cajita de jugo y había un dibujo de un mango. Los mangos eran muy caros en donde yo nací porque no se podían cultivarlos en Corea y los debían importar. Terminé mi jugo apenas cuando mi profesora de primaria nos estaban llamando para que entráramos vuelta al salón.
Mientras sacaba un billete de dos mil pesos de mi billetera, pedí un perro caliente con todas las salsas que tenían excepto la de piña. No nos dejaban ir al “bookstore” cuando estábamos en escuela elemental pero ya que era de escuela media, podía comprar mi almuerzo ahí cuando quería. Sólo estaba en sexto pero ya me sentía como un adulto. Mis papas me confiaban más y decidieron darme más plata para comprar comida de vez en cuando. Pero normalmente, yo comía en la cafetería del colegio y siempre repetía cuando daban ajiaco, una sopa típica de Colombia.
Puse salsa de soya en mi sushi y empecé a comer con los palitos chinos. Estábamos en un restaurante japonés con mis papas y mi hermano porque ya se iba ir a la universidad en Estados Unidos. Mi hermano y yo casi nunca peleábamos desde que éramos pequeños. Comparado a muchos otros, íbamos muy bien. Siempre me compraba regalos como ipods, juegos y ropa: Pero yo no estaba triste que era su último día en Colombia porque pocos años después, estaba comiendo una hamburguesa con él en la universidad. No quería estudiar en el mismo lugar que mi hermano pero mis papás siguieron insistiendo que me ayudaría mucho académicamente y al final me pudieron convencer.
Comí un sándwich nerviosamente antes de ir a una entrevista para un negocio de autos. Agarré una cervilleta para limpiar mi boca. Si entraba a este negocio, podría irme devuelta a Colombia y ver a mi familia otra vez! No sabía exactamente lo que quería para mi futuro pero pensé que estar con la familia era algo importante. No creí que lo pudiera lograr pero como si fuera chispas, se voló un año completo y ya estaba tomando vino con mi papá, quien me felicitaba por entrar al negocio nuevo y por también poder ayudarle en su trabajo de textiles.
Estaba comprando dos helados para mi esposa y para mí. Siempre sentía que algo faltaba en mi vida. No sé que era, pero no estaba satisfecho. Ya habían pasado exactamente ocho años desde que me había casado con mi esposa. Para celebrar el aniversario, reservé una mesa en un restaurante argentino para comer carne. “Nack, querido, en que piensas tanto? Ramón te está preguntando algo.” Mi esposa estaba llamando mi atención. Terminando el pedazo de carne en mi tenedor, le pasé la sal a mi hijo. “Gracias, pá,” me dijo Ramón, sonriéndome. Le devolví su sonrisa y me di cuenta de que la única cosa que me faltaba en mi vida era solamente un poquito de sal.
Posted by Nack Kyoo Jung at 10:32 PM 0 comments
Wednesday, May 12, 2010
Random Facts #5
1. One out of every eight couples married in the U.S. last year met online.
2. The White House has 132 rooms.
3. In average, over 60,000 people fly over the US every hour.
4. The ZIP code, 12345, is assigned to a company in Schenectady, New York - General Electric.
5. 90% of New York City cabbies are recently arrived immigrants.
6. During a lifetime an American Man will spend about 3,500 hours shaving.
7. Half of all Americans live within 50 miles of their birthplace.
8. The average number of tornadoes each year in the US is about 800.
9. Averagely, Americans save less than one percent of their incomes.
10. In total, Americans eat about 150 million hot dogs every day
Posted by Nack Kyoo Jung at 4:43 PM 0 comments