Era solamente una bicicleta. ¿Pero yo qué hago? Sólo tenía seis años y no sabía montarlo sin la ayuda de otros. Como cualquier otro día en Caracas, hacía mucho sol. Era un domingo: mi papá estaba ocupado viendo la televisión mientras mi mamá preparaba comida en la cocina. No tenía nada que hacer. Decidí ir al cuarto de mi hermano y le pregunté si quería hacer algo conmigo. Normalmente me diría no e ignorarme porque casi siempre tenía muchas tareas para el colegio, pero hoy me contestó, ¨Sí! Que aburrido acá! Montamos biciletas?
Yo ya estaba esperando afuera de mi apartamento, entretenido por el paisaje que veía. Vivía en un barrio pequeño con muchos árboles grandes y viejos, calles muy vacías y había un parque chiquito para niños. Se abrió el garaje y por fin salió mi hermano con una bicicleta BMX azul. Lo trajo rápidamente hacia mí para que montara primero en el asiento de atrás. Con mucho entusiasmo, mi hermano también la montó y empezó a acelerar la bicicleta. Al principio, sólo daba vueltas alrededor de nuestro apartamento, pero se cansó de eso y decidió ir por la calle. Cogí al hombro de mi hermano fuertemente para no caerme. Todo iba bien hasta que mi hermano empezó a acelerar mucho más rápido que no se dio cuenta de una grieta (mejor dicho un hueco gigante) en el suelo. En el momento en que tocó la grieta, nos fuimos volando hacia arriba. Se sentía como una montaña rusa, solo que éste no era tan divertido. En unos instantes, caí al piso y ya salía el líquido rojo de terror en ambas rodillas. Al principio, no sentí nada. Pero después, empecé a sentir una mezcla entre ardiente, doloroso y sin fuerza para caminar. Por el asusto, mi hermano paró, dejó la bicicleta donde estaba y me llevó de inmediato corriendo devuelta a la casa.
Recuerdo perfectamente la cara asustada que hizo mi mamá al verme. Sin pensar, trajo alcohol y miles de curas para curarme. Ahora que lo pienso, no era nada tan grave, excepto que olvidamos de ir por la bicicleta otra vez y lo dejamos botado. En esos tiempos, yo era muy pequeño y exageraba mucho que todos me cuidaban. Pero hasta hoy aún tengo cicatrices en mis rodillas para recordar y no olvidar de ese día.
Monday, June 6, 2011
La bicicleta
Posted by Nack Kyoo Jung at 10:35 PM
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